DISCURSO DEL LLOCTINENT GENERAL EN LA CELEBRACIÓN NAVIDEÑA DE 2021

Agradezco de todo corazón la presencia de cuantos habéis acudido a celebrar esta Eucaristía fraternal y muy especialmente a las siguientes personalidades:

EMINENTÍSIMO Y REVERENDÍSIMO PRIOR MAGNÍFIC SEÑOR DON ANTONIO CARDENAL CAÑIZARES LLOVERA.

HONORABLE CLAVARIESA DE LAS FIESTAS VICENTINAS DOÑA INMACULADA ATIENZA PEÑARROCHA.

CAPELLÀ MAJOR REVERENDO PADRE JOSÉ MANUEL ALCÁCER.

HH.CC. HERMANOS DE CAPÍTULO.

ILUSTRÍSIMO GOVERNADOR DEL ACUARTELAMIENTO DE SANTO DOMINGO, CORONEL JUAN PALAU.

ILUSTRÍSIMO CAPELLÁN CASTRENSE DE LA PARROQUIA DE SANTO DOMINGO D. RAMÓN CANSECO

AUTORIDADES CIVILES, MILITARES Y ECLESIÁSTICAS QUE NOS ACOMPAÑAN.

“Despiértate: Dios se ha hecho hombre por ti”.

Esta expresión de uno de los sermones de Navidad de San Agustín, es una invitación a tomar conciencia de que el acontecimiento del nacimiento del Señor nos afecta a todos los hombres y mujeres de todos los tiempos. Nos afecta a nosotros, te afecta a ti y a mí. Dios se ha hecho hombre por ti, por mí; ha nacido como uno de nosotros, se ha hecho cercano y nos acompaña en el camino de la vida. No estamos solos. Él ha venido para estar con nosotros. La Buena Noticia que anunciaron los ángeles en Belén – “hoy os ha nacido un Salvador, el Mesías, el Señor”– es una noticia actual para el “hoy” de nuestra sociedad.

Han sido tiempos difíciles, para la sociedad y para nuestro Capítulo. Cada uno de nosotros ha vivido muchas emociones y penas, así como pérdidas de toda índole y frustraciones. La pandemia, de forma abrupta y dramática, nos ha cambiado la vida, las relaciones familiares, laborales y sociales. Lo hizo sin previo aviso y nos convertimos todos, rápidamente, en aprendices del complejo oficio de vivir junto al Covid 19. Con todo, aunque las formas de celebrar los Actos cambien, nadie nos puede arrebatar la alegre certeza de sabernos profundamente amados por Dios. En efecto, cada año volvemos a celebrar el regalo más grande anunciado por el Ángel a los pastores.

Es el mismo Dios, Jesucristo, que, con su encarnación en la Virgen María, por obra y gracia del Espíritu santo, y su nacimiento, habita en medio de nosotros ¡Y para siempre! Dios quiera que, mirando a Jesucristo esta Navidad, podamos comprender la grandeza de nuestra vida y la infinita dignidad de cada ser humano. Dios quiera que, mirándolo a Él, podamos descubrir qué es lo realmente importante en la vida, y qué no lo es. Pidámosle a Dios que nos regale con su venida la suficiente sabiduría para comprender que las personas son más importantes que las cosas, que los bienes y nuestro ser están al servicio de los demás, y que trabajar para lograr una comunidad más fraterna y justa es la manera de imitar a Jesucristo. Dios permita que esta Navidad el Señor nos colme del don de la humildad, de la verdadera alegría y de la capacidad de ver en todos los acontecimientos la mano providente, poderosa y misericordiosa de Dios. Con esta confianza, en esta Navidad, pidamos la gracia de que siempre haya un himno de alabanza en nuestro corazón, en nuestra boca, en nuestra familia y comunidad, y así podamos ser un regalo para los demás.

Pido también que, bajo el amparo de la Virgen María, y nuestro querido Patrón, San Vicente Ferrer, Dios nos bendiga y nos cuide, que nos ilumine para dirigir este Capítulo con acierto y sabiduría, que su manto de misericordia nos abrigue y que su ternura nos sane todas las heridas de cuerpo y alma.

FELIZ NAVIDAD

Xavier Catalán